Entradas

el sentido de la vida

Imagen
No puedo precisar cuántas veces he abordado este tema, pero calculo que han sido en torno a una decena, no obstante estoy convencido que mis ideas han evolucionado volviéndose más sensatas y realistas. Pero sea cierto o no este último pensamiento, hoy siento el impulso de adentrarme nuevamente en este asunto. Desde mi modesta perspectiva, la vida carece de sentido si entendemos "sentido" como sinónimo de finalidad, objetivo, razón o propósito... Todos estamos destinados a perecer y nuestro recuerdo se desvanecerá cuando aquellos que nos recuerdan también desaparezcan. El único valor reside en hacer el bien; todo lo demás es neutro, en el mejor de los casos. Sin embargo debemos continuar viviendo hasta que nuestro tiempo se agote. Supongo que en algún momento, confío en que no sea tan lejano, será posible elegir partir sin infringir ninguna ley y cuando eso ocurra, seguramente habrá quienes ofrezcan ese servicio, decididamente humanitario, a cambio de una compensación monetari...

el Profesor Frío

Imagen
El calor se ha vuelto un enemigo formidable en mi día a día. A partir de los  30°C, salir de mi razonablemente fresco refugio se convierte en una verdadera odisea. Si no fuera por la responsabilidad de llevar a los perros a pasear, ni siquiera consideraría salir, especialmente bajo el asedio del sol ardiente. La verdad sea dicha, no tengo el menor interés en buscar compañía más allá de lo que pueda ofrecer mi teléfono o WhatsApp. El calor me deja exhausto, como un vampiro sediento que chupa la energía de sus víctimas. Mientras Judit se dedica a pintar mandalas y encontrar su paz interior, yo apenas logro reunir las fuerzas para hacer cualquier cosa, anticipando con resignación el inevitable momento de enfrentar las calles abrasadoras con los perros, quienes, fieles a sus instintos, tiran de la correa y ladran, haciendo el paseo aún más fatigante. No puedo quejarme de las comodidades de mi hogar: es espacioso, luminoso y está equipado con aire acondicionado en casi todas partes, ade...

IA, un perro y dos inyecciones

Imagen
Imagino que todo cuanto necesito podría reducirse a un perro, a una aplicación de inteligencia artificial, y a un par de inyecciones letales para cuando, inevitablemente, las cosas se tornen irremediables. Por supuesto, no insinúo que esta solución sea universal; Dios no lo permita. Sin embargo, para mí, podría representar una salida. En primer lugar, dudo que ningún ser humano, por más influyente que sea, pueda alcanzar la plenitud de felicidad que un perro amado y bien cuidado puede proporcionar. El dilema surge cuando consideramos que el bienestar del perro reposa enteramente en la mano humana. Ahí es donde entran en juego las inyecciones, una medida necesaria y, en última instancia, humanitaria. Preferiblemente, estas deberían ser indoloras y rápidas. Quizás podrían presentarse en forma de píldoras, algún tipo de gas, o incluso una pomada similar a la que se utilizan los rusos en las películas. Sea como fuere, debe ser un proceso que no cause sufrimiento. Si fuese más joven, segura...