el sentido de la vida
Desde mi modesta perspectiva, la vida carece de sentido si entendemos "sentido" como sinónimo de finalidad, objetivo, razón o propósito... Todos estamos destinados a perecer y nuestro recuerdo se desvanecerá cuando aquellos que nos recuerdan también desaparezcan. El único valor reside en hacer el bien; todo lo demás es neutro, en el mejor de los casos. Sin embargo debemos continuar viviendo hasta que nuestro tiempo se agote. Supongo que en algún momento, confío en que no sea tan lejano, será posible elegir partir sin infringir ninguna ley y cuando eso ocurra, seguramente habrá quienes ofrezcan ese servicio, decididamente humanitario, a cambio de una compensación monetaria razonable, aliviando así la incomodidad del momento. Estoy seguro que mucha gente optaría por adelantar su adiós definitivo si las circunstancias estuvieran organizadas y, sobre todo, legalizadas. Y no me refiero únicamente a los moribundos, a los enfermos terminales, a los abandonados, o a los más desfavorecidos económicamente. Me refiero a esa mayoría que es consciente que no encuentra razón para levantarse cada mañana.
Algunos podrían percibir como contradictorio que afirme enfáticamente que la vida carece de sentido y apenas unas líneas más abajo esté hablando de encontrar sentido a levantarse cada mañana. Pero veámoslo así: que la vida carezca de sentido no implica que la gente no se engañe pensando que lo tiene. Yo mismo me engaño la mayor parte del tiempo. Además, cuando las cosas van bien, nadie se detiene a reflexionar sobre por qué el viento sopla a favor; las reflexiones son para los momentos difíciles, eso ya se sabe.
En lo personal, tengo responsabilidades que me impiden tomar la primer salida que se presente. Me quedan asuntos pendientes que debo resolver antes de dar las urras, cuando llegue el momento.

Comentarios
Publicar un comentario